La Cadena Herrumbrosa

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Ernst Barkmann

 “Barkmann’s corner” Le Lorey, Normandie, 1944.  José Antonio

“Barkmann’s corner” Le Lorey, Normandie, 1944

 

 

 El SS-Oberscharführer Ernst Barkmann fue sin duda uno de los mejores comandantes alemanes de carro de toda la 2ª Guerra Mundial. Encuadrado en la 9.Kompanie, SS-Standarte “Germania” como ametrallador, fue herido en la campaña de Polonia en 1939, posteriormente resultó herido de gravedad en Dnieprpetrowsk durante la operación Barbarossa, y se le concedió la Cruz de Hierro de 2ª Clase (Eisernes Kreuz 2. Klasse). Hacia el final de 1941 se le envió a Holanda como instructor de voluntarios europeos de la SS, pero al poco tiempo, a comienzos de 1942, Barkmann solicitó el retorno al servicio activo.

Tras incorporarse al 2.Panzer Regiment, 2.Kompanie de la SS PzDiv. “Das Reich” durante el invierno del 42, luchó en Jarkov con su PzIII ya claramente superado técnicamente por los T-34 soviéticos. Allí se hizo merecedor de la “Eisernes Kreuz 1. Klasse” (Cruz de hierro de 1ª Clase).

A mediados de 1943 Barkmann fue transferido a la 4.Kompanie DR equipada con los nuevos Panzerkampfwagen V Panther Ausf. D, siendo ascendido hacia el final del mismo año al rango de SS-Unterscharführer.

Toda la División fue trasladada a comienzos de 1944 al área de Burdeos en el SO de Francia, para un período de descanso y reequipamiento a fin de devolverle su total operatividad como División blindada. A raíz del desembarco aliado del 6 de Junio de 1944 (D-Day) se ordenó a la “Das Reich” dirigirse al Norte para unirse a los fieros combates iniciales contra las fuerzas aliadas recién desembarcadas.

 

A comienzos de Julio del ’44, la “Das Reich” se encontraba en St. Lô con el objetivo de intentar detener el avance  de las 9ª y 30ª Divisiones de Infantería y la 3ª División blindada aliadas. Actuando como avanzadilla de su Regimiento, la “Kompanie” de Barkmann atacó a las unidades norteamericanas durante el día 8 de Julio y allí, cerca de Saint Lô, se cobró su primera pieza norteamericana, un tanque Sherman fue destruido por la munición perforante de alta velocidad del cañón de 75 mm de su Panther “Turmnummer 424”.

Transcurridos 4 días, el 12 de Julio, Barkmann logró destruir 2 Sherman más y dañar gravemente un tercero. Tras este encuentro el SS-Unterscharfuhrer llevó su Panther a una posición bien camuflada y aguardó pacientemente. La espera le valió tres tanques aliados, tres Sherman más cayeron bajo su fuego.

El impacto de un antitanque americano prendió fuego a su carro, pero Barkmann y su tripulación, saliendo al exterior, consiguieron extinguir el incendio y regresar renqueando a sus líneas dejando el maltrecho Panther en los talleres de campaña avanzados de la División para su inmediata reparación.

Tras un breve descanso de un día, la División ordenó a Barkmann la recuperación de cuatro Panther que habían quedado aislados tras las líneas enemigas. El día 14 por la mañana temprano Barkmann no sólo llevó a cabo la tarea encomendada sino que además añadió a su cuenta personal tres carros Sherman destruídos.

A mediodía, el Comandante del regimiento, el SS-Obersturmbannführer Tychsen, le ordenó el rescate de los heridos alemanes que habían caído prisioneros de los aliados y se encontraban en un caserío a no más de 800m de su posición. De nuevo Barkmann salió airoso del reto que se le presentaba y ya de vuelta a sus líneas recuperó su propio Panther “424” reparado.

 

Más adelante, el 26 de Julio, mientras su carro estaba siendo revisado en un taller de campaña a causa de problemas en los carburadores, un ataque de los Jabos aliados dañó seriamente su compartimiento motor y hasta el amanecer del 27 no pudo Barkmann disponer de un carro operativo para reunirse con su Compañía. Mientras aprestaban el carro para el incierto recorrido, dos efectivos de la División, el Hauptscharführer Heinze y Corth, suboficial de una compañía de transporte, se unieron a ellos y treparon al carro para intentar llegar hasta sus respectivas unidades.

Barkmann se puso inmediatamente en camino hacia la posición donde suponía se encontraba su Compañía, la zona de Saint Lô, pero a la salida Sur del pueblecito de Le Lorey, en dirección a la R.N.172, carretera Coutances-Saint Lô, elementos de infantería y “granaderos panzer” alemanes en retirada lo detuvieron para informarle de que carros y fuerzas mecanizadas norteamericanas se movían rápidamente hacia Coutances y se encontraban a poca distancia del cruce de la R.N. 172 con la 120...¡que era precisamente el lugar adonde ellos se dirigían!.

Como se encontraba aislado y sin vehículos de reconocimiento, Barkmann pidió a Heinze y Corth que verificasen el informe de los “Panzergrenadiere” en retirada. Estos saltaron del carro y dirigiéndose al cruce al poco tiempo descubrieron una columna estadounidense rodando hacia el cercano cruce, de repente sonaron disparos y Heinze resultó herido en un hombro y en un brazo, tras recuperarse de la sorpresa  volvieron rápidamente para dar cuenta de que una columna mecanizada americana formada por al menos 15 carros Sherman y diversos vehículos se aproximaba al cruce que estaba a escasa distancia de la posición del Panther.

Sin dudar ni un instante, Barkmann ordenó a su conductor que llevase el pesado carro a través del caserío de la Bune hasta el cruce de la carretera 120 con la R.N.172, donde, tras cruzar la calzada, el Panther se ocultó a la sombra de un enorme roble, entre los setos que crecían alrededor del enclave, con su largo cañón enfilando la carretera en dirección Este. Otra vez la tensa espera hasta que, cuando la columna americana procedente de Saint Lô apareció en la curva de la carretera, el artillero Poggendorf encuadró en su mira al M4 que marchaba al frente de la columna y el largo tubo del KwK42 (L/70) comenzó a escupir un mortífero proyectil tras otro, primero volaron los dos tanques que iban en cabeza, a continuación la torre del Panther ronroneó girando y apuntó al camión cisterna que les seguía, el cual se volatilizó en una enorme llamarada al recibir el impacto, vehículos de todo tipo volaban al recibir los proyectiles del “viejo 424”, jeeps, camiones, el cruce se convirtió en la pesadilla de un desguace incendiado, cortando el paso a todos los vehículos que venían detrás.

Otros dos Sherman que intentaron forzar el paso esquivando por la cuneta los restos ardientes de los dos tanques aniquilados por los primeros disparos de Barkmann fueron a su vez señalados y destruidos por el largo dedo del Panther, aunque el “424” encajó dos impactos del 76 de uno de los desafortunados Sherman.....

Mientras se retiraban precipitadamente, los “amis” supervivientes solicitaron inmediato apoyo aéreo y los cazabombarderos atacaron al emboscado carro de Barkmann. La metralla y las explosiones de las bombas lanzadas por los “Jabos” dañaron ligeramente una de las cadenas y agitaron con violencia al pesado Panther, hiriendo levemente a dos de los tripulantes del tanque alemán. Ese fue el momento aprovechado por varios Sherman que, usando el elemento sorpresa, atacaron al Panther que creían inutilizado....lamentablemente para ellos el Panzer V no estaba seriamente dañado y aún podía responder al fuego. Resultado: dos carros americanos más reducidos a ardiente chatarra por el 75mm del carro de Barkmann, aunque durante el duelo el “424” recibió numerosos impactos del enemigo que dañaron levemente su casco, hicieron saltar la cadena izquierda de su rueda tractora y averiaron el sistema de ventilación de la cámara de combate, y aquélla era una calurosa tarde de verano....

Ante esta precaria situación, Barkmann ordenó a su conductor que se retirase a una zona segura para reparar de fortuna el maltratado Panther y tratar de volver a sus líneas como fuese. Milagrosamente el conductor consiguió hacer retroceder el renqueante “424” hasta un punto seguro, donde los tripulantes del Panther saltaron apresuradamente de su carro para proceder a una somera reparación que les permitiese retornar a la relativa seguridad de sus líneas. Tras unos angustiosos minutos consiguieron realinear la dañada cadena, y el conductor arrancó con toda la suavidad que pudo para rodar lentamente hacia el cercano pueblo de Neufbourg, aún bajo control de los alemanes.

Mientras se retiraban, aún tuvieron tiempo de apuntar, disparar y destruir a otro desventurado Sherman que apareció encuadrado en el visor de puntería del Panther. Tras un tenso y extenuante recorrido a baja velocidad con un carro casi inutilizado, asfixiados por el calor y bajo la constante amenaza de un ataque desde el cielo, Barkmann y los suyos alcanzaron por fin la relativa seguridad del caserío de Le Neufbourg.

 

Este valeroso combate fue bautizado por los estadounidenses como “Barkmann’s corner” (la esquina de Barkmann) y se convirtió en una leyenda entre las tropas de ambos bandos, durante su desarrollo Barkmann y sus hombres a bordo del Panther 424 dieron cuenta de nueve tanques Sherman, así como de numerosos vehículos diversos.

Los posteriores combates librados por Barkmann durante la retirada de la Das Reich, merecen un capítulo aparte y sólo diré que por el conjunto de estos hechos se le concedió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (Ritterkreuz des Eisernen Kreuzes) el día 27 de Julio de 1944, siendo posteriormente ascendido a SS-Oberscharführer.

 

En la Justificación que acompañaba a la Mención para la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro se leía lo siguiente:

 

Durante los combates en el frente de invasión, se encomendó al SS.Unterscharführer Ernst Barkmann con su Panther la misión de dar cobertura a dos de nuestros Panthers averiados e inmovilizados al Norte de Canisy. A causa de los amplios movimientos en retirada de su División durante los días 28/29, quedó aislado de nuestras fuerzas. Tras destruir uno de los Panther, comenzó a moverse remolcando al otro. Cruzó las líneas norteamericanas en repetidas ocasiones y a veces rodó uniéndose a ellas durante las noches, destruyó 14 tanques enemigos y consiguió volver a sus líneas el 30 de Julio de 1944....”

 

Barkmann continuó fieramente la lucha hasta el día 8 de Mayo de 1945 en que logró escapar de los rusos para rendirse a los británicos, tras haber conseguido más de 82 bajas confirmadas de tanques, 136 vehículos de combate y 43 cañones antitanque.

Ernst Barkmann sobrevivió a la guerra y llegó a ser alcalde de su pueblo natal, Kisdorf, donde también ejerció como Jefe de Bomberos. Sigue viviendo en el pueblo que le vió nacer un lejano 25 de Agosto de 1919........

 

Barkmann y la Ofensiva de las Ardenas